PROYECTO: Banco de Preguntas de Microbiología y Parasitología






Crear un banco de preguntas puede parecer un proyecto menor. Pero cuando uno se enfrenta desde cero al desarrollo de algo útil, aunque pequeño, empiezan a surgir decisiones que no estaban en el plan inicial: estados, estructura de datos, experiencia de usuario, rendimiento, mantenimiento de contenido… y hasta motivación visual.


Este banco de preguntas de Microbiología y Parasitología nació como un experimento para entender cómo combinar contenido médico riguroso con una experiencia accesible y clara. El resultado: una aplicación 100% en HTML, CSS y JavaScript, sin dependencias externas ni frameworks, pero con atención al detalle.


Qué hace este proyecto diferente

  • Tres modos de uso: corrección inmediata, revisión final y estudio. Cada uno adapta la experiencia según cómo quiera el usuario enfrentarse al test.

  • Filtros temáticos por áreas clave como virología, micología o resistencias.

  • Sistema de marcadores, navegación fluida entre preguntas, y retroalimentación visual.

  • Explicaciones detalladas en cada pregunta, escritas en tono clínico pero claro.

  • Avisos de contenido desactualizado, con notas que explican cómo ha cambiado el conocimiento científico (clasificaciones renombradas, genes redescubiertos…).

  • Estadísticas en tiempo real: aciertos, fallos y desempeño por categoría.

  • Temporizador, barra de progreso y mensajes animados que intentan romper la frialdad habitual de este tipo de test.


Todo esto con un único archivo HTML. Nada de backend, nada de bases de datos. Solo lógica bien pensada y una interfaz pulida.





Lo interesante al construirlo


Lo curioso de hacer un proyecto así es que te obliga a pensar en capas: primero lo funcional (cómo avanzo pregunta a pregunta), luego lo visual (cómo hago que no agobie), luego lo semántico (cómo muestro que algo está obsoleto sin causar confusión), y finalmente lo emocional (cómo motivo a quien está estudiando).


Y en ese camino aparecen muchos conceptos esenciales: manejo de estado, separación de lógica y presentación, diseño adaptativo, animaciones que no distraigan, datos que evolucionan, decisiones de UX no evidentes. Todo en un entorno muy limitado.


Una lección que se repite


A veces construir algo útil no requiere APIs, ni bases de datos, ni frameworks modernos. Requiere empezar. Y comprometerse con lo que uno está construyendo, aunque solo sean 25 preguntas.


Porque la calidad de un proyecto no se mide solo por su complejidad técnica, sino por la claridad con la que resuelve lo que promete. En este caso, un espacio donde aprender microbiología sin distracciones, pero con intención.

Comentarios

Entradas populares de este blog